Reconocimiento de joyas de oro o plata


Si bién ningún método es infalible, para conocer el valor de nuestras joyas, ya sean de oro o de plata, podemos seguir algunos pasos que nos ayudarán a distinguir los distintos grados de pureza de las mismas así como saber si son legítimas o no.

Dentro de la joyería estándar por lo general las piezas se identifican con un sello y un número que indica el grado de pureza/aleación de nuestra alhaja.

Dependiendo de si se encuentran fabricadas en oro o en plata, deberán llevar la siguiente nomenclatura:

En el caso del oro:

  • 999 Forma más pura disponible – de color amarillo, poco utilizado ya que es demasiado blando y difícil de trabajar.
  • 750 o 18k – oro de primera ley, es conocido como oro de 750 milésimas o de 18 quilates y es considerado en general como el de mejor relación entre pureza y valor.
  • 585 o 14k – oro de segunda ley, es conocido como oro de 585 milésimas o de 14 quilates.


En el caso de la plata:

  • 999: Forma más pura disponible – muy utilizada en la fabricación de monedas y joyería.
  • 958: Plata Britannia: utilizado para la fabricación de piezas de vajilla en el siglo XVII.
  • 950: Plata de Ley muy común en piezas antiguas de plata procedentes de Francia.
  • 925: Plata de Ley (silver sterling): la más común en joyería y orfebrería.
  • 835: Se trata de una aleación de plata común, muy frecuente en europa.

Como complemento podemos utilizar un pequeño imán. Tanto el oro como la plata son metales que repelen el campo magnético, por lo que no deben quedar pegados al imán. De ocurrir lo contrario muy probablemente su alhaja no sea de oro/plata.

Uno de los métodos más seguros es mediante la utilización de ácido nítrico. Se coloca la joya preferentemente sobre una superficie de acero inoxidable y se coloca una o dos gotas del ácido sobre la misma. Si la joya produce una pequeña reacción y toma un color verdoso, es que solo tiene un baño de oro o está hecha de otro metal. Si adquiere un tono blanquecino, la misma es de plata de ley con un baño de oro. Y si no se observa ninguna reacción, la pieza es de oro. 

Para evitar accidentes a raíz de este procedimiento recomendamos llevar su alhaja a una joyería para ser manipulada por manos expertas.

También es importante que solicite que la prueba sea efectuada delante de su vista para corroborar que no se efectúe ningún tipo de cambio u engaño.